Los médicos de Nueva York que tratan a enfermos de COVID-19 observan cada vez más un síntoma que se suma a la fiebre, la tos y la falta de aliento: muchos de los pacientes están tan desorientados que no saben dónde se encuentran ni en qué año viven.

Esa confusión se debe a veces a la falta de oxígeno en la sangre, pero en algunos casos la desorientación parece demasiado alta en relación con el daño sufrido en los pulmones.

Para Jennifer Frontera, neuróloga del hospital universitario Langone, en Brooklyn, esos casos plantean interrogantes sobre el impacto del coronavirus en el cerebro y el sistema nervioso.

Varios estudios empiezan a describir ese fenómeno. Uno publicado en la revista de la Asociación Médica Estadounidense indica que 36 por ciento de un grupo de 214 pacientes chinos observados por médicos tuvieron síntomas neurológicos como la pérdida de olfato, neuralgias, convulsiones y accidentes cerebrovasculares.

Vía El Heraldo de México.