Investigadores y alumnos de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) crearon un biosensor de bajo costo que permite identificar, en 90 minutos, la presencia de material genético del coronavirus SARS-CoV-2, que provoca la enfermedad COVID-19.

Este equipo fue entregado para hacer pruebas y validación en el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológica (INDRE), de la Secretaría de Salud. En caso de tener resultados positivos en las pruebas se podía comenzar a usar en hospitales con un costo de 300 pesos por prueba, lo que es sólo el 20 por ciento del costo de las pruebas actuales.

La aportación tecnológica universitaria fue dada a conocer por investigadores del Laboratorio Nacional de Soluciones Biomiméticas para Diagnóstico y Terapia (Lansbiodyt), de la Facultad de Ciencias (FC), encabezados por Tatiana Fiordelisio y Mathieu Hautefeuille.

Es muy importante subrayar que este equipo no es una improvisación sino resultado de bases tecnológicas sólidas que se habían construido antes de que surgiera la epidemia. Los 28 expertos que integran el grupo del Lansbiodyt llevan más de cuatro años trabajando en un sensor versátil de biomoléculas, que por su versatilidad podría servir para la enfermedad del coronavirus.

Hasta el momento, el instrumento detecta diversos anticuerpos y moléculas como glucosa e insulina –para diagnóstico de diabetes–, colesterol y triglicéridos, entre otros, y tiene una patente registrada en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).

REACCIÓN OPORTUNA. Ante la emergencia sanitaria, los científicos de la Facultad de Ciencias de la UNAM, con el apoyo de estudiantes, decidieron avanzar en la misma línea un biosensor que detecte el coronavirus de manera barata, rápida y segura. Con ello se evitarían los elevados costos que implican pruebas como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR por sus siglas en inglés).

El proyecto se encuentra en fase de validación ante el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (INDRE) y en pruebas de distintos tipos de lectores para determinar carga viral. Se calcula que el costo por prueba podría ser de unos 300 pesos, a diferencia de los mil 500 pesos o dos mil pesos que cuestan otras pruebas diagnósticas para COVID-19.

Si las pruebas son exitosas, en las próximas semanas hospitales y laboratorios de cualquier parte del país puedan implementar este biosensor para hacer pruebas de detección (hasta 43 pruebas por placa, en un tiempo máximo de 90 minutos), sin necesidad de lectores, infraestructura ni máquinas sofisticadas.

En una segunda fase, planean tener listo un point of care o pequeño sensor —similar al de una prueba de embarazo o de un glucómetro—, que sería capaz de detectar los virus y muchas otras moléculas, lo cual podría resultar más barato y de acceso universal.

Tatiana Fiordelisio y Mathieu Hautefeuille explicaron que un biosensor es un dispositivo compuesto por dos elementos fundamentales: un receptor biológico (por ejemplo, proteínas, ADN o células) preparado para detectar una sustancia aprovechando la especificidad de las interacciones biomoleculares, y un sensor, capaz de interpretar la reacción de reconocimiento biológico que produce el receptor y “traducirla” en una señal cuantificable.

Vía; Crónica